Huanakauri

Reflejos de memoria antigua

In Minicuentos on Noviembre 2, 2009 at 03:57

En el tiempo de Jackson, Will esperó que la tormenta coagule sus primeras gotas para salir a la calle. No era una cuestión de cábalas, esa misma tarde un grano de sal se cayó sin querer por las manos quebradas de Will, tampoco eran delirios de abstinencia ni cosa parecida, tenía que ver con la costumbre de sus abuelos. De un tiempo a esta parte, tal vez después de leer Leyendas de Guatemala de Miguel Ángel Asturias, se le ha puesto en la cabeza que las conductas de sus antiguos era información que se transmitía de padre a hijo sin que uno tenga idea de esa muda influencia. Los datos, guardados, vaya a saber uno en qué parte del cerebro o tal vez el mismo músculo guarde la costumbre, condiciona hoy su manera de andar. Así lo cree Will, hoy.

Ensayo de ciencia ficción

In Minicuentos on Octubre 19, 2009 at 07:27

En ese mar de papeles en el que estás hundido, flotas. A pesar de todo Will ha escrito un par de ideas brillantes acerca de la naturaleza errática del hombre luego de su llegada a la Luna. Y a Will le obsesionan esos temas desde el día que en vio  Viaje a la Luna (1902) de George Méliès junto a su abuelo. Los límites entre la realidad y la ficción. La profecía audiovisual. Pero a Nancy esos temas le resbalaban como resbalan los hombres en los errores, sin aprehender nada. Entonces aquello que tenían antes de la llegada del hombre a Marte, se había roto. Él no hacía nada por remediar el asunto, seguía con sus planes de escritura, dominado por la pasión de la estupidez hasta que ella dijo basta y regresó a casa, un poco triste de más.

En ese mar de papeles en el que estás hundido, flotas. A pesar de todo Will ha escrito un par de ideas brillantes acerca de la naturaleza errática del hombre luego de su llegada a la Luna. Y a Will le obsesionan esos temas desde el día que en vio  Viaje a la Luna (1902) de George Méliès junto a su abuelo. Los límites entre la realidad y la ficción. La profecía audiovisual. Pero a Nancy esos temas le resbalaban como resbalan los hombres en los errores, sin aprehender nada. Entonces aquello que tenían antes de la llegada del hombre a Marte, se había roto. Él no hacía nada por remediar el asunto, seguía con sus planes de escritura, dominado por la pasión de la estupidez hasta que ella dijo basta y regresó a casa, un poco triste de más.

Un extraño en el café

In Minicuentos on Septiembre 23, 2009 at 22:13

Luego, con la cáscara ya pulverizada, te comes la nuez. Alrededor puras señoras tomando el té, ataviadas uniformes con vestidos negros y pañuelos de seda. En el medio del salón, un espacio amplio con vistas a la plaza, alguien toma un jugo de naranja y piensa: “¿En qué momento desemboqué en este café?”. Con la paciencia propia de un tonto que se sabe perdedor, pide otro jugo de naranja y un sándwich de pavita a la espera de la respuesta. En la libreta apunta los datos de la realidad que decodifica como extraños. El zumbido de las mozas; de mesa en mesa, el hombre leyendo un diario, la mujer haciendo lo mismo, la cafetera, los vasos, los vidrios rotos y el silencio de todos. En coro dieron vuelta las caras, miraron los restos de la cáscara pulverizada y tomaron el té.