Huanakauri

La siesta del retraso

In Sin categoría on 13 de abril de 2009 at 00:20

No sabría decir exactamente cuántos, solo que cuando los niños no son tuyos, se duplican. El griterío era intenso, y cada uno ponía la nota, ellas las más agudas, ellos las más inútiles. Los más chiquitos, -entre ellos mi hijo, el más flaco de todos-, se limitaban a girar sobre sí mismos, tratando de hacer equilibrio con las manos, algunos ya con la mano en el mentón. ¿Papá dónde me has traído? Aquí hay de mi tamaño pero no de mi mente. Es el hijo del jefe de tus padres, así que chito en un rincón, juega con los otros, a la pelota, a la play, al Fifa, no sé, ustedes tienen más aparatos que nosotros. Pero no grites, no hagas como ellos, mirá, comete unos sándwiches, no todos los días cenamos tan variado, no tomes coca, después quedás repasado.  

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