Huanakauri

Deriva en la plaza

In Sin categoría on 14 de abril de 2009 at 23:37

Fue así de lento. A la mañana, eran dos, subieron al campanario y al cabo de un rato, se olieron ciertas yerbas. A la tarde, eran tres. Se internaron adentro del monte, y la turba de mosquitos, que brotaba en el aire a cada pisoteada, parecía no perturbarlos en su cometido. Sin embargo, yo vi la corona de puntos rojos alrededor de la cara de uno de ellos, el más albino de los tres, y en los brazos también, eran ronchas recién marcadas, y vi como se cacheteaba en busca de paz. A la noche ya eran cuatro, o cinco, la verdad no lo recuerdo, porque iban y venían motos, hasta un momento, ni antes del ruido ni después, cuando la botella se quebró. Cayó al piso y partió mucho más que un vidrio. Fue ahí cuando crujieren las palomas.

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