Huanakauri

Juan Contado (II)

In Sin categoría on 17 de abril de 2009 at 01:59

Quiso fumar habanos y fumó habanos hasta donde pudo. Ahora era diferente. Sentado en la barra, sin espejos donde duplicar, salvo la vista interminable de las botellas de whiskys alineadas atrás, creía que el amor ya no era lo primero. O por lo menos concluyó que al cabo de un rato, las mujeres chupan energía, como ellas piensan de las piedras. Ahora es diferente, se repetía a sí mismo. No quiso pensar en la relación dinero-humor, pero la cuestión era clara, Juan Contado se sentía bien. Y así anduvo de calle en calle, jodidamente bien, horas a la mañana buscando café, horas a la noche buscando qué comer. Hasta que se quemó todo y volvió. Era simple, hasta que dejó de serlo. Ahora otra vez, quiso fumar habanos pero era diferente, quiso jalar el gatillo y perdonar, ella no es.

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