Huanakauri

Por la tangente va el amor

In Minicuentos on 27 de abril de 2009 at 23:43

Asistió a la muerte del hombre el mismo día en que regresaba de Punta del Este. Desde un tiempo a esta parte, lo único que hace es pensar en las olas, en el sol, en la piel de María, en el reloj de Nueva York que nunca compró y que ahora venía reciclándose en su memoria, cada vez más exacto,  la vez que se casaron. El hombre calló. Horas antes, Juan y María reían de lo mismo que hizo reír al hombre a punto de caer seco sobre la mesa. Estirar un soplo más y luego no hay más cuerda que afloje. Así de simple. Yo no quiero comer más, no tengo hambre, repite María. Estoy lleno de whisky como para obligarte a comer. Rieron otra vez.  Ya no quiero matarte más. ¿Me quieres, amor? Dime que sí o no.

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