Huanakauri

Un extraño en el café

In Minicuentos on 23 de septiembre de 2009 at 22:13

Luego, con la cáscara ya pulverizada, te comes la nuez. Alrededor puras señoras tomando el té, ataviadas uniformes con vestidos negros y pañuelos de seda. En el medio del salón, un espacio amplio con vistas a la plaza, alguien toma un jugo de naranja y piensa: “¿En qué momento desemboqué en este café?”. Con la paciencia propia de un tonto que se sabe perdedor, pide otro jugo de naranja y un sándwich de pavita a la espera de la respuesta. En la libreta apunta los datos de la realidad que decodifica como extraños. El zumbido de las mozas; de mesa en mesa, el hombre leyendo un diario, la mujer haciendo lo mismo, la cafetera, los vasos, los vidrios rotos y el silencio de todos. En coro dieron vuelta las caras, miraron los restos de la cáscara pulverizada y tomaron el té.

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  1. Desembocaste en ese café por atracción a esas señoras. Te recordaron a tu abuela, ¿lo recuerdas ahora? Las abuelas son perfectas para cuando andamos con la nuez más desnuda de lo habitual y tendemos a refugiarnos… en un café que absorbe toda la luz del día y a pesar de ello nos permite pasar inadvertidos. En un café, en una plaza, en una capital, en el mundo que es como una cáscara. Y todos nosotros nueces. Desprotegidos. Será por eso que entramos en los bares… para encascararnos, todos juntos, con el consuelo del otro.

  2. Me gusta mucho esto. Me sentí ahí en el café de la sal Zitarrosa

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