Huanakauri

A un tal Larrañaga

In Vaqueros on 28 de noviembre de 2009 at 09:22

En los tiempos de la guerra, luego del saqueo a San José, el viejo compró a dos africanos a un tal Larrañaga, así lo cuenta un hombre de ojos rojos en la barra del mismo bar.  De esas cosas ya no se hablan, pero él los soltó. Así cuenta que algunas noches, asustados en su lengua, corrían al comedor de la estancia donde se reunía la familia y le gritaban al abuelo: “¡ausiliquen, moros en la costa, moros en la costa! Y su desesperación era tal que no sabía cómo tranquilizarlos. Al cabo de un rato, cuando ya no pasaba nada, volvían a su casa, una casa de material y dos piezas que arreglaron para ellos.  Tendrían miedo, vaya a saber uno de qué. Y de qué va a ser mijita, pobrecitos, todo lo que han sufrido y no conocemos.

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