Huanakauri

Un gran maestro

In Minicuentos on 19 de junio de 2010 at 16:45

El silencio que se trabó fue inoportuno. De esos silencios que dejan huecos en la memoria y donde no caben augurios para olvidarlos. Entonces reconoció sus errores golpeando su cabeza con un palo. No te lastimes así. Es que en esta cabeza no entran ni las balas. Como el niño pescado en la mentira, rojo de vergüenza desde los pies hasta el tuétano. Pero el problema era otro, algo más profundo, algo más removedor: no entendía el porqué de los errores. Crecer a la intemperie, ser un hombre solo, pastar durante horas en los llanos, no le hace a uno adquirir las destrezas de una persona urbana. Al contrario, te vuelves mono. Has aprendido mucho en los libros pero no has perdido las mañas. Cuando digo que no tomes vino antes de entrar a clases es por tu bien. Carajo.

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  1. genial, me gusto mucho .gracias eduardo

  2. a eduardo leandri le gusta mucho esto, gracias

  3. Eduardo Leandri

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