Huanakauri

Archive for the ‘Minicuentos’ Category

Lo que duele antes de partir

In Minicuentos on 5 de marzo de 2013 at 14:15

Duele cuando cae y se quiebra el paisaje que montaste. Así lo piensa Will cuando frente a la postal del matrimonio, -los dos perfectos y riendo- una fina capa de polvo empaña lo que está partido. Pero lo que está roto no es el cristal que los separa, ni mucho menos el tiempo pasado, es la idea obtusa de morir en poco tiempo, de un momento para otro, en pleno verano, cuando todavía no has encanecido la cabeza. Entonces el corazón vuelve a latir y la sangre circula, signo imbatible de la vida, y si esto continúa, de ser así, la miseria del tiempo que queda no es suficiente para curar. Eso dicen las células que dictan en secreto el destino de mi cuerpo y yo escucho todas las noches en repetida cadencia. Vas a morir igual, madures o no. 

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Los planes del Mundo

In Minicuentos on 16 de noviembre de 2012 at 20:15

Despertó más viejo que la mañana anterior. Las canas le caían desde la nuca hasta los pies y pidió que le cortaran el pelo y le rasuraran la barba. Durante las horas de sueño tu cuerpo envejece tan rápido que pareces un niño de nuevo. Conforme pasarán los años no podrás dormir ni en la memoria de tu madre, que hizo este mundo para protegernos de la vida y de la muerte. Ahora ella tampoco puede dormir, pero volverá pronto para llevarte a su casa. Ella misma me confió los planes del Mundo. La verás llegar desde la Luna, un día de estos, cuando se despejen los monzones y se enfríe el Sol. No tengas miedo de verla otra vez, más viejo que la mañana anterior. Lo que nunca pensó fue que resistirías 100 años después.

Devuelta a la escritura

In Minicuentos on 19 de octubre de 2012 at 09:24

Te preguntas que has hecho de tu vida. En el libro de tu mano respondes que todavía eres joven. Te preguntas lo mismo, por si acaso nadie responde, cuando el golpe seco de la copa sobre la mesa de mármol, queda vacío. Qué has hecho de tu vida. Ahora la botella de vino está vacía. Pasas la cuenta de las horas en la esquina, de los minutos en el ascensor. Recuerdas con memoria de elefante caído, el mal que has hecho. Te preguntas sin miedo, si ese mal vuelve, o si ya volvió y si de eso se trata la vida, de no darse cuenta del mal, que tal vez has hecho y aun así te acusas. Te preguntas quién eres, ya rayando la paranoia, si Dios existe, buscando armar lo que se descompuso por las palabras que no dices.

Este es el fin

In Minicuentos on 9 de marzo de 2011 at 07:04

Hola, amigo internauta que derivas en este blog. Te cuento que ya no lo actualizo más. Ha sido un proyecto que duró más de un año durante el cual  escribí relatos en 140 palabras. Algunos son buenos, realmente me gustan, como el del travesti, otros están ahí, pero todos son ejercicios que me permitieron crecer en la escritura jugando con la propuesta de Twitter de escribir con un límite. Este es el resultado, literatura 100 % digital para leer en un minuto.  Para ir al principio solo tienes que darle clic a Archivos, luego marcar en 2009 y tendrás desplegada la evolución hacía abajo. Recuerda que me interesa tu opinión.  Y a seguir leyendo porque en Internet también hay literatura. Un abrazo y gracias por conectar.

Caserío de Machuca

In Minicuentos on 16 de octubre de 2010 at 12:49

 

Enero 2010, caserío de Machuca, Chile. Es el desierto de Atacama. Un calor de aquellos a las 12 de la mañana. Un hombre haciendo brochetes de carne de llama que todos probaron. Un poco de agua.

 

El borde del caos

In Minicuentos on 10 de octubre de 2010 at 00:41

Varias eran las historias maravillosas. Varios eran los hombres que se los veía venir por donde vienen las almas que alucinan el pasado y mueren en el futuro, la calle al borde del placer. Porque el tiempo no era un problema de materia en movimiento. Ni una cuestión de relojes. Todo era un tremendo caos, de pies a cabeza, de proa a babor. Entonces comenzó por abrir las ventanas. Lavar los platos. Tender la cama. Ordenar el ropero. Limpiar el baño. Sacudir el polvo. Lustrar los muebles. Barrer la escalera. Aspirar el piso. Cuando por fin las ratas cruzaron la vereda y nadie se quedó para ver la quemazón de los restos, el humo dulce de la memoria se tragó todos los fantasmas que circulaban por la casa y nadie dijo que algo estaba fuera de lugar. Brindaron por ello.

Recuerdos circulares

In Minicuentos on 5 de octubre de 2010 at 11:07

Pasó lo que siempre pasaba. Al sol del mediodía, unas horas antes donde ahora otros duermen, con una copa de vino tinto; restos de la noche anterior, se puso a discurrir sobre las horas. Recordó el tiempo que quiso ver pasar y rió porque hoy era un hombre derecho que hacía pan como lo hacía la abuela. Del horno humeaba el romero y ya estaba casi listo. Era lo último que tenía pronto. Siempre pasaba lo mismo antes del mediodía. En un rato llegaran ellos, los invitados, que ya están aquí con otras botellas de vino más nuevo. Entonces anduvimos juntos sobre las horas y discutimos cómo pasarlas de la mejor manera al descorchar lo que nunca decimos. Navegar sobre el mar, caminar en la montaña, bucear en las rocas, fumar cogollo, leer a la siesta, despertar y estar desnudo.

Es lo que hay, valor

In Minicuentos on 4 de octubre de 2010 at 02:57

 

La idea de colgar esta imagen era romper mis reglas manteniendo el mismo esquema.

 

Cataratas en miniaturas

In Minicuentos on 21 de septiembre de 2010 at 02:21

Es necesario que todo salga por partes. Así lo pensó cuando, motosierra en mano, estiró el clave de la electricidad con fuerza y se vino abajo el artefacto de la luz. Por un momento, fue el neón en las calles la única referencia de una realidad algo extraña. El tronco lo partió en dos desde cuello hacia abajo derramando ríos de sangre cuyo cauce lento y pastoso fue cayendo al suelo desde la mesa. Una catarata roja, pensó, pero en miniatura. En el fondo era un niño y no el hombre que sobre la mesa, partía en dos un cuerpo por encargo. Cómo había terminado ahí, era la pregunta que nunca se hizo hasta el día que se la hicieron y de repente empezó a recordar atando cabos todos los sucesos que creyó oportunos. Y en definitiva tenía la culpa.

Ensayo de terror

In Minicuentos on 21 de agosto de 2010 at 05:12

Era necesario que todo fuera saliendo por partes. De lo contrario nunca lo hubieran levantado. Fue muy desagradable. Tanto que prefiero no hablar de esto. Ya era muy difícil comer y vivir como si fuéramos hombres y no salvajes. Entonces fuimos a la peluquería. Y traté durante un buen rato subir. Pero cuando venía cayendo era lo mismo que estar o no borracho, como de pies a cabeza en el mundo al revés. Tanto que prefiero no hablar de eso. En un minuto, la esquina que se venía doblando hace días con esta lluvia inmensa, un caballo de riendas sueltas dio contra los vidrios de la peluquería y todos se agolparon contra la pared. Sucede que algo tan filoso como la muerte le cortó la yugular a la madre. Todavía estaba vomitando cuando llegaron los cuervos y no sé más.