Huanakauri

Posts Tagged ‘Cerveza’

Marino viejo

In Minicuentos on 11 de agosto de 2009 at 22:43

Con la mirada fija en el error, un agujero negro al borde del teclado, cuando casi quema la pantalla también, calculaba cómo explicar los motivos, que en el fondo eran otros. A punto de quebrar, ya con las manos cerca de los bolsillos, con el aliento seco de la noche, caminando en círculos, afirmado en su rareza de perro teñido de azul, se recostó al mostrador la mañana entera, anclado y atornillado a la cerveza. Él ya lo sabía como se saben las noticias inevitables, pero la claridad de las palabras pulveriza las expectativas y elimina las esperanzas. Esperaba entonces. Llegó con lo puesto y algo más. Y de un momento para otro, así debe ser la muerte, cuando me di vuelta, ya estaba con Bill y cuando fui al baño ya tenía cosa en la billetera. Fue un respiro.

Infinitos o encadenados

In Minicuentos on 28 de julio de 2009 at 10:31

Era ella y no lo era, solo que no existe la manera de saberlo. Por ahora se manejaría con la experiencia y la memoria. Era claro que la curva de la espalda parecía perfecta, estaba segura que sus piernas juntas lucían infinitas, era claro que no conocía otro cuerpo más ajustado a la presión de sus manos que ese cuerpo que ahora, justo ahora, estaba en la cama, su cama, arriba. Era claro que habían pasado años, que no eran niños, que aquello sonaba a locura y sin embargo en los ojos de él quedaba la resaca del día anterior. ¿Sigues yendo al bar? En los ojos de ella ya se había derrumbado algo parecido al amor. Sigo yendo al bar. Sigues oliendo a bar. Es el mismo bar y no ha cambiado el olor a cerveza. Hueles a whisky.

Siempre la misma idea

In Minicuentos, Western way on 22 de junio de 2009 at 14:08

Ya lo has dicho. Discutimos una y otra vez sobre lo que ya hemos dicho. Debo aclararte lo siguiente, la otra noche, la noche de las cervezas, a ti no te bastó irte con él para dejarme por el piso, un idiota borracho que rompe vidrios porque la chica se fue con otro, entonces, si yo me equivoqué, si tú también te equivocaste, en definitiva, todos nos equivocamos alguna vez, cuéntame porque rayos siempre terminas asistida por la razón, anticipando siempre lo que va  a pasar, incluso si voy a tener frío o no. Siempre es lo mismo, ya lo has dicho. Entonces te vas de nuevo. Mientras, ella come chocolate hasta que se queda dormida frente al televisor. Él toma cerveza hasta que la vejiga reclama vaciamiento. Todos los días igual. Hasta que Mark dijo basta y se colgó.

Dejarla pasar

In Minicuentos, Vaqueros on 18 de junio de 2009 at 06:01

Así es la manera, debes dejarla pasar por donde vino. Como si fuera una ola que se raja al llegar al mar y luego es absorbida por la corriente. Entonces desaparece. Como se esfumó Jude, la noche antes que Ricky destrozara las ventanas del bar porque no había más cerveza, cuando en realidad sus amigos no lo dejaban tomar más. Era así, la manera es dejarla ir aunque sea a través del whisky, la noche y los excesos, el chico apenas entendía de amor. Entonces permaneció una semana en su casa. Solo Michel se preocupó por saber si tenía cerveza en la heladera. Fue a clases dos veces. Hasta que Jude volvió. Se cruzaron en la calle camino a clases. Jude le pidió disculpas e intentó tomarle la mano. Ricky no dijo nada. Debes dejarla ir, mujeres así no valen.

Igual es amor

In Minicuentos, Western way on 12 de junio de 2009 at 14:33

Sucedía lo mismo pero con distinta expresión. Esta vez era Johnny el que insistía en volver. Pero Jude vio el cielo y se voló. Así de simple. Entonces Johnny pasaba los días desencajado con los ojos de un lado para el otro. Fue cuando conoció a Wilma y ella se encariño con él. Su destino parecía más amigable. Pasó una semana en Punta del Este y juró que todo seguiría igual hasta que pase el tiempo, igual después del tiempo. O oxplote lo inevitable, como debe ser. Fue cuando Jude tuvo un hijo con Esteban, el vecino. Ellos se volvieron a encontrar en el bar, solos. Mediante cervezas, una tras otra y en continuo desafío hasta en la cama,  ella dejó de pensar en los niños y en los deberes, pero la música era igual, Johnny sonreía. Él era así.

Un hombre solo

In Minicuentos, Western way on 9 de mayo de 2009 at 15:30

A veces parece llorar. Y a veces parece reír con su vaso lleno de cerveza toda la tarde, una vez por mes, mientras hace tallarines. Siempre sé un buen niño, le decía su mamá. Él empezó tomando café cada vez más. Siguió fumando y a los quince años ya practicaba lo que todos a los 20. Pero esos asuntos en esos tiempos se resolvían así. Solo sé buen chico. Luego se casó con Liz, y su disposición hacia los bares y la cerveza fue desplazada por la compañía de la mujer de su vida. A veces parece borracho de amor y nada más. “Liz, solo te falta cocinar mejor y nada más”, dijo Rob y ella se echó a llorar. A la semana siguiente, un cocinero preparaba los alimentos de la pareja. Cielos, ahora sí que podremos vivir siempre felices, juntos.

Las otras

In Minicuentos, Western way on 2 de mayo de 2009 at 14:37

No lo trates de evitar. A las ocho llega Jimmy a la casa. A las nueve Liz prende la televisión para ver la novela. A las diez Jimmy ya quiere salir y atornillarse en la esquina hasta que la noche, bien entrada y fría, haya oscurecido el pueblo, entonces vuelve. Los domingos es igual. A las doce Jimmy está acodado en la barra, leyendo el diario del domingo y con aliento a cerveza y el ánimo en el punto justo para hacerle el amor toda la tarde, vuelve. Siempre es igual, no lo trates de evitar. Entonces él hace el asado y ella prepara el puré. Después de almorzar llegan las primas de Liz. Todas borrachas con los niños cada vez más grandes, peleando entre ellos, entonces Jimmy mira a Liz y sueña con tener unos hijos iguales a ella.  

Nervios

In Sin categoría on 21 de abril de 2009 at 04:34

Sin saberlo, algunos días antes experimentó cierto espasmo en la zona abdominal. Ahora era legal pero las circunstancias, iguales. Tal vez la cerveza, cierta presión al bajar, ese claustro muerto de los recuerdos, cuando la noche y el frío, y los gatos, esos asuntos que van cruzando los años como las boletas, tal vez el no decir lo justo y sacarlos a tiempo, o solo tomar de más y no mucho más. La barra es igual. En una noche se fue de Río a Madrid y la barra es igual. Algunos días antes sintió cierta contracción en el abdomen, pero los cambios en la alimentación, en definitiva, los nervios son siempre igual. Aquí vas sin saberlo en qué momento ella puso sus ojos en ti, has bebido demasiado, has pensado en irte varias veces, siempre vuelves más joven, más segura.