Huanakauri

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Cómo se enrareció todo

In Minicuentos on 29 de agosto de 2009 at 18:26

De otro lado del casino, como apuntado en la agenda invisible de los errores imprudentes, aquellos que nadie repite salvo un par más de calaveras y ella, las vi una encima de la otra. Entonces todo se enrareció. Insistió en no decir palabras, intentó no revelar excusas y esperó a que se pase el caos preliminar de versos que suenan a lata. Hay algo que nunca termina de quebrar y lo sabes mejor que yo, dijo o yo creí oír en el momento que alguien llamó desde la otra esquina y el escenario volvió al estado en que estaba antes, con el perfume todavía en mi remera, insistiendo en no decir nada, solo disimular lo que se escapa de los ojos. Algo parecido al amor, algo entre los bordes, del otro lado del casino, a las tres de la mañana.

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Marino viejo

In Minicuentos on 11 de agosto de 2009 at 22:43

Con la mirada fija en el error, un agujero negro al borde del teclado, cuando casi quema la pantalla también, calculaba cómo explicar los motivos, que en el fondo eran otros. A punto de quebrar, ya con las manos cerca de los bolsillos, con el aliento seco de la noche, caminando en círculos, afirmado en su rareza de perro teñido de azul, se recostó al mostrador la mañana entera, anclado y atornillado a la cerveza. Él ya lo sabía como se saben las noticias inevitables, pero la claridad de las palabras pulveriza las expectativas y elimina las esperanzas. Esperaba entonces. Llegó con lo puesto y algo más. Y de un momento para otro, así debe ser la muerte, cuando me di vuelta, ya estaba con Bill y cuando fui al baño ya tenía cosa en la billetera. Fue un respiro.

Perdido pero en la vía

In Amor, Minicuentos on 17 de junio de 2009 at 14:54

Loser, le dijo la penúltima vez que lo vio. Antes le dijo que se mantendría en la era analógica hasta el fin de sus días. Haz lo que quieras, pero vete pronto. En la calle hacia el bar, antes de la parada, Michel esperó que ella terminara de hablar. Le dijo más o menos lo mismo de siempre. De vago a mentiroso. De bacán a imberbe, pero lo que más le pegó fue loser, un insulto en inglés que solo los snobs pueden usar, pero se lo dijo también, eres un maldito hacker. Al tiempo después, a los días, menos de un mes, ella dejó el sartén en la cocina con el horno prendido. Al otro día, se prometió asimisma pagar todas las cuentas al día, llevar a Tony al dentista, sacar a pasear al perro y no prometer ideas.

Los problemas de Helena

In Minicuentos on 26 de abril de 2009 at 22:14

Yo no soy una guampuda, gritó Helena y el teléfono voló de la mesa a la ventana. Lo vio pasar al ras de su nariz y Gabriel agradeció que el aparato no terminara el recorrido en sus ojos. Pero fue a dar a la ventana, partió el vidrio, y se enteró todo el barrio. No era la primera vez que Helena se ponía furiosa, pero sí era la primera que los vecinos eran testigos. Rayos, Helena, nos mudamos para volver a empezar, y tú siempre con problemas, y ahora partes un vidrio, porque se te ocurrió, -en esa mente tuya tan belicosa-, que hago el amor con todas menos contigo. Ya quisiera acostarme con tu hermana. El chiste no fue bien recibido por Helena, y en su desconsuelo, tomó un par de whiskys y dijo un error lo tiene cualquiera.