Huanakauri

Posts Tagged ‘pasión’

La locura cuando es celeste

In Minicuentos on 4 de julio de 2010 at 02:09

Todo empezó con la mano de Suárez, que se parece a un ángel desesperado muy cerca del infierno, manoteando las redes para escaparse, a un minuto del abismo. Luego siguió en la plaza, horas y horas de tambores, vino tras vino y luego de la euforia, caminar sobre los bordes de la locura con un vaso vacío. Entonces empezaron a discutir sobre Abreu y su tiro picado, qué no la pique El loco, que no la pique, y El Loco la picó, así no más, en el último penalti, dejando en ascuas a millones de personas atrás de la pantalla. Sudamos el corazón de tanto grito. Entonces se hizo historia, como la historia que fue real, siglos atrás, en la memoria de los abuelos, cuando en el 50 los brasileños abandonaron por siempre la camiseta blanca y se quedaron amarrillos.

Ensayo de ciencia ficción

In Minicuentos on 19 de octubre de 2009 at 07:27

En ese mar de papeles en el que estás hundido, flotas. A pesar de todo Will ha escrito un par de ideas brillantes acerca de la naturaleza errática del hombre luego de su llegada a la Luna. Y a Will le obsesionan esos temas desde el día que en vio  Viaje a la Luna (1902) de George Méliès junto a su abuelo. Los límites entre la realidad y la ficción. La profecía audiovisual. Pero a Nancy esos temas le resbalaban como resbalan los hombres en los errores, sin aprehender nada. Entonces aquello que tenían antes de la llegada del hombre a Marte, se había roto. Él no hacía nada por remediar el asunto, seguía con sus planes de escritura, dominado por la pasión de la estupidez hasta que ella dijo basta y regresó a casa, un poco triste de más.

En ese mar de papeles en el que estás hundido, flotas. A pesar de todo Will ha escrito un par de ideas brillantes acerca de la naturaleza errática del hombre luego de su llegada a la Luna. Y a Will le obsesionan esos temas desde el día que en vio  Viaje a la Luna (1902) de George Méliès junto a su abuelo. Los límites entre la realidad y la ficción. La profecía audiovisual. Pero a Nancy esos temas le resbalaban como resbalan los hombres en los errores, sin aprehender nada. Entonces aquello que tenían antes de la llegada del hombre a Marte, se había roto. Él no hacía nada por remediar el asunto, seguía con sus planes de escritura, dominado por la pasión de la estupidez hasta que ella dijo basta y regresó a casa, un poco triste de más.